DOMINGO IV DE ADVIENTO (A)
“Dios-con-nosotros” Lima, 21 de diciembre de 2025
Estamos a la puerta de la navidad, en pocos días celebraremos este gran acontecimiento de la presencia real de Dios en medio de nosotros. Si el domingo pasado sentíamos esa alegría por la presencia de Jesús salvador, ahora deberíamos estar más felices y dichosos por tener a un Dios tan cercano en nuestra historia.
Hoy podemos destacar que la iniciativa de estar presente en medio de nosotros la tiene Dios, si nos detenemos en la primera lectura, dice el profeta poniendo en labios de Dios: “Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa «Dios-con-nosotros».” Él mismo se autoproclama el Dios con nosotros, que nos va a acompañar, que va a caminar con nosotros, que no debemos tener miedo, qué grande es nuestro Dios, cómo se acerca para acompañarnos en esta historia de amor. Tanto en la primera lectura y el evangelio suena con gran solemnidad esta frase: “Dios con nosotros”, Dios siempre viene a nuestro encuentro, es Él que toma la iniciativa, el profeta Isaías manifiesta que Dios le va a dar una señal a su pueblo, que se va a manifestar, es Él que se hace presente, que sale a buscarnos, nosotros pocas veces salimos a encontramos con Él. Ese encuentro siempre se da en cada momento, en cada instante en el que la iglesia recuerda este tiempo, es para que reflexionemos que Dios camina con nosotros, se hace igual que nosotros, lo único que debemos hacer es abrir la tienda de nuestro corazón para que Él pueda ingresar a nuestra vida, pero el ruido, la fiesta, las luces y todas estas cosas materiales que tenemos alrededor no nos permiten que Dios entre, que no nos pase como el pueblo de Israel como dice San Juan en el prólogo: vino a los suyos y los suyos no lo recibieron. Que no dejemos pasar a Dios por nuestra vida porque Él está siempre llamando y quiere que le abramos para estar junto a nosotros.
En realidad, los creyentes de hoy debemos aprender de María y José, dos personas que han colaborado con esta historia de amor, siendo dóciles a la palabra de Dios, aceptando los designios de Dios, no han pensado solo en ellos, sino que han pensado en la humanidad en colaborar con Dios en este plan de salvación, lo que pasa es que el hombre de hoy piensa solo en sí, y no saben que ellos pueden hacer realidad esa presencia de Dios en nosotros, con su vida, con su entrega.
Que obedezcamos la palabra de este tiempo de adviento, allanar el camino, bajar las colinas, convertir los corazones para que el Señor encuentre un pueblo bien dispuesto a recibir al Mesías, al Salvador, al Emanuel, al Dios con nosotros. Con nuestra conversión y docilidad Dios se hace presente en nuestra vida y podemos ayudar a otros que se encuentren con el verdadero Dios.
Que obedezcamos la palabra de este tiempo de adviento, allanar el camino, bajar las colinas, convertir los corazones para que el Señor encuentre un pueblo bien dispuesto a recibir al Mesías, al Salvador, al Emanuel, al Dios con nosotros. Con nuestra conversión y docilidad Dios se hace presente en nuestra vida y podemos ayudar a otros que se encuentren con el verdadero Dios.
Que en esta Navidad no sea una más, sino que sea una oportunidad para avivar nuestros corazones y poder así dejar que Dios entre en nuestra vida, como ha entrado en la vida de José y de María.




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