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SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR (A)

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“Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?”   17 de mayo 2026   Hoy celebramos la solemn idad de la Ascensión del Señor.   Jesús, después de su resurrección, asciende al cielo y se sienta a la derecha del  Padre (cf.  Hch  1,9-11).   Pero este acontecimiento no es una despedida triste ni un abandono.  Podría surgir la sensación de orfandad, como si Cristo se alejara definitivamente de nosotros; sin embargo, el mismo Señor nos había prevenido: “Les conviene que yo me vaya” (cf.  Jn  16,7).   La Ascensión no es ausencia, sino un modo nuevo de presencia.    Cristo no se aleja para desentenderse del mundo, sino para estar más profundamente presente, ahora en el corazón de los creyentes por el don del Espíritu Santo.  Como diría san Agustín, Aquel que ascendió al cielo no se ha separado de nosotros, porque si está en la cabeza, también está en su Cuerpo, que somos nosotros.   Por eso, las palabra...

VI Domingo de Pascua (A)

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“El Espíritu Santo les enseñará todo”                     10 mayo 2026 Seguimos caminando en el tiempo pascual, ese tiempo luminoso en el que la Iglesia contempla a Cristo resucitado y se prepara para la fiesta de Pentecostés.  El Evangelio de hoy nos sitúa en la intimidad de la Última Cena. Jesús sabe que pronto subirá al Padre; sabe que sus discípulos sentirán miedo, incertidumbre y hasta la tentación de sentirse huérfanos.  Por eso les hace una promesa inmensa: “El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todo y les recordará todo lo que yo les he dicho”. Jesús no abandona a su Iglesia.  Su Ascensión no es ausencia; es una nueva forma de presencia.  Cristo vuelve al Padre para enviar sobre nosotros el Espíritu que anima, ilumina, consuela y guía. La primera lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, nos muestra precisamente cómo actúa el Espíritu en la Iglesia naciente. Hab...

V DOMINGO DE PASCUA (Ciclo A)

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“No se turbe su corazón: Cristo, camino, verdad y vida”   En este  quinto d omingo de  p ascua, Jesús nos regala una palabra que toca lo más profundo de nuestra vida: “ No se turbe su corazón; crean en Dios y crean también en mí .” No es una frase bonita sin más.   Es una respuesta a una experiencia muy humana: el miedo, la incertidumbre, la angustia.    También nosotros sabemos lo que es tener el corazón inquieto: por la familia, por el trabajo, por la salud, por el futuro.   Jesús no niega esas realidades.    Pero  nos pide algo decisivo: confiar.   Y esa confianza no es ciega, porque Él mismo nos da una promesa: “Voy a prepararles un lugar.” Nuestra vida tiene un destino, no caminamos hacia el vacío, sino hacia la casa del Padre.     Pero la Palabra de hoy va más allá: nos enseña cómo vivir esa fe en lo concreto.   Si queremos vivir en este caminar confiando y esperanzado en Dios ,  en  los ...