¿QUÉ NOS IMPIDE CAMINAR HACIA UNA IGLESIA SINODAL? Hablamos de sinodalidad, pero ¿estamos realmente dispuestos a vivirla? Mucho hablamos hoy de sinodalidad. La hemos convertido en tema de encuentros, asambleas, documentos, jornadas de formación y discursos eclesiales. Repetimos que queremos una Iglesia de participación, comunión y misión; una Iglesia donde todos podamos caminar juntos, escucharnos, discernir y asumir corresponsablemente la misión evangelizadora. Sin embargo, hay una pregunta que no podemos seguir esquivando: ¿por qué nos cuesta tanto dar el paso hacia esa Iglesia que decimos querer construir? Quizá la respuesta se encuentre en tres miedos que, aunque pocas veces reconocemos abiertamente, siguen condicionando nuestra manera de ser Iglesia: el miedo a perder el poder, el prestigio y el protagonismo. Las tres P del miedo a la sinodalidad. 1. El miedo a perder el poder: cuando nos cuesta dejar de controlar El primer mie...