NATIVIDAD DEL SEÑOR (A)

El verbo se hizo carne y se mudó a las periferias

Hoy sí tenemos motivo de estar felices y contentos por esa presencia real y misteriosa de Dios en nuestra vidaDios se ha hecho hombre, ha querido compartir nuestra naturaleza, menos el pecado, para que nosotros llegáramos a hacernos como Él.

Lo que ha sucedido en la humanidad es algo real, no son palabras bonitas y alentadoras, es un hecho puntual en la historia que nadie lo puede callar.  El mismo Dios ha tenido la iniciativa de abajarse y hacerse uno más con nosotros para hacernos hijos en el Hijo y obtuviéramos la adopción de hijos y la salvación y libertad.

Como Dios se ha hecho humano como nosotros, cada uno le importamos, ya que cada uno es reflejo De Dios, cada persona importa, cada herida puede ser sanada, cada historia tiene futuro. Dios entra en nuestra fragilidad para llenarla de esperanza. No todo está perdido, sino salvado, lo asumido será redimido. 

Celebrar la Navidad es acoger a este Dios frágil y débil en la ternura de un niño, lo hace para empaparse de nuestra humanidad, una humanidad que se vacía del individualismo para llenarse nuevamente de Dios.

Que nosotros en esta Navidad seamos dichosos por anunciar este gran acontecimiento tratando de ser signo de vida, esperanza, paz y amor en la nueva humanidad. 

Que en esta Navidad no cerremos nuestro corazón, abramos la tienda para que el Señor acampe en nosotros y podamos ser esa luz maravillosa para muchas personas viven en oscuridad. 

 

En realidad, de las tinieblas de nuestra historia somos responsables nosotros. No es Dios, somos nosotros, quienes declaramos guerras, los que nos comportamos injustamente, los que nos servimos de la violencia o de la mentira. Dios viene a visitarnos para ofrecernos su luz, para enseñarnos el camino de la verdadera felicidad, del bien, de la salvación. Queda de parte nuestra que lo recibamos: “A cuantos la recibieron… les dio el poder para ser hijos de Dios” (Jn 1, 12). Y siendo hijos viviremos como Jesús logrando una nueva humanidad.

En definitiva, debemos hacer memorial de este acontecimiento hoy, Dios se ha ido manifestando a lo largo de la historia y en este momento nos toca asumir esta encarnación, no como un hecho del pasado sino del presente, dejando que Dios irrumpa en mi corazón y yo pueda asumir la condición de hijo en el Hijo, logrando una sociedad más humana, llegando aquellos lugares frágiles y vulnerables donde hay muchos signos de tinieblas, ypodamos ser cada uno esos signos de humanidad por asumirnos de verdad la encarnación De Dios en nuestros corazones.

Comentarios

  1. Niño Dios, ilumina mí camino para ir por el camino de la verdad, la felicidad, el bien y la salvación de mí alma. Amén.

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