DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)
“No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído».” (Mc 10,52).
Monteagudo, 24 de octubre de 2021
Hoy la celebración Eucarística tiene un tono especial, como todos los domingos, pero hoy ponemos el acento a las misiones, ya que celebramos el día del DOMUND, es decir, el domingo mundial de las misiones, un día que no es solo para recoger dinero para los misioneros, sino para reconocer, realmente lo que somos, discípulos misioneros de Jesús.
En la primera lectura, nos damos
cuenta que la misión no es de nosotros, sino del mismo Dios, pero Él se vale de
cada uno, para poder llevar consuelo, alegría, paz y amor a todos los
pueblos. El profeta Jeremías nos lo deja
ver hoy: “los guiaré entre consuelos; los llevaré a torrentes de agua, por
un camino llano en que no tropezarán”. Así es nuestro Dios, nos va guiando,
nos va llevando a torrentes de agua, es el buen pastor, el que nos conduce a
fuentes tranquilas. Así es como tiene que ser la vida del misionero, llevar a
su pueblo por camino recto y llevarlo a fuente de agua viva, que es el mismo
Jesús.
En la segunda lectura la carta a los
hebreos, quiere destacar la función del sumo sacerdote, para que nos demos
cuenta que nuestro ministerio no es para actuar como un funcionario, sino como
un pastor. Hemos sido elegidos por el
mismo Dios, para ayudarle a administrar su gracia en este mundo, nuestra
vocación de sacerdotes, no es mérito nuestro, sino que es un don de Dios: Dios es quien llama, dice la carta a
los hebreos.
El mismo Cristo siendo Dios, no se atribuyó
este don para sí mismo: “Cristo no se confirió a sí mismo la dignidad de
sumo sacerdote, sino aquel que le dijo: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado
hoy», o, como dice otro pasaje de la Escritura: «Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec.» El mismo Dios fue quien ha elegido a su
propio Hijo para enviarlo a anunciar la buena noticia de salvación a su pueblo,
por eso Jesús es el Mebbaser de Dios, es decir, el que anuncia la palabra de
Dios, el misionero por excelencia.
En el evangelio, el Señor nos enseña que la misión o el anuncio no se da desde los púlpitos, sino en los caminos. Vemos a Jesús y a sus amigos que se ponen en camino, que se ponen en marcha para llevar esa buena notica de salvación a todos los que se encuentren por el camino, incluso los que está fuera del Él, porque para eso ha venido, para que todos sigamos sus huellas.
La figura del ciego es un gran
ejemplo que Jesús viene a ser esa buena notica del Padre, para todos aquellos
que realmente están dispuestos a dejarse salvar por el mismo Dios: la figura
del ciego, Bartimeo, digo que es un ejemplo, porque nos lo encontramos al borde del
camino, está ciego, y Jesús en compañía de sus discípulos, lo incorpora en el
camino y además le devuelve la vista, y se cumple ese otro pasaje del evangelio,
pero desde la perspectiva lucana, que Jesús dice después de leer el texto de Isaías
en la sinagoga: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha
consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a
anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la
libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor”.
Jesús cerró el libro, lo devolvió al
ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en Él. Entonces
comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban
de oír”.
| Dadles vosotros de comer |
Hermanos nosotros por el bautismo, hemos recibido el Espíritu de Dios, pero es para esto mismo, para poder ayudar a Dios en este mundo a llevar esa buena noticia de salvación a todos los pueblos, para que el mundo crea y pueda llegar al conocimiento de la verdad y pueda Dios salvarlo. Dios necesita que pongamos en juego nuestra condición de Hijos, que nos han consagrado en el bautismo, que realmente seamos profetas, sacerdotes, reyes, discípulos y misioneros de Dios en el lugar que nos encontremos.
Haznos ver Señor el camino que tú quieres
ResponderEliminarUn abrazo fuerte