DOMINGO DE RESURRECCIÓN
Lima 20/04/25
¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!
Hermanos, hoy amanecemos con una gran noticia, una noticia que seguramente no aparecerá en los diversos medios que tenemos en nuestra sociedad, ya que este acontecimiento algunos lo ven como algo del pasado, pero no es así gracias a la resurrección de Cristo, nosotros los creyentes podemos celebrar con gozo y alegría este gran acontecimiento de la historia.
La secuencia nos recuerda esa frase que dice resucitó de veras, mi amor y mi esperanza, Cristo en realidad es nuestro amor, ¿seguro es nuestro amor y nuestra esperanza? En realidad, Cristo tiene que ser nuestro amor, Él ha manifestado todo a la humanidad por medio de la muerte en la cruz, un amor pleno incondicional, que nosotros no podríamos pagar por nada en el mundo, pero eso sí, podemos devolver algo, dando nuestra vida con amor y por amor a Él, ya que amor con amor se paga, y nosotros tenemos que amarnos unos a otros para que podamos hacer realidad ese proyecto de amor de Dios.
Nos encontramos en un año jubilar que lleva como lema “peregrinos de la esperanza” esa secuencia nos recuerda de que ha resucitado mi esperanza, esa esperanza que nos deja el día de hoy de que Cristo no murió para siempre, sino que ha resucitado a una vida nueva, que para nosotros los creyentes va a ser siempre nuestra esperanza del que morir no es un morir para siempre, sino que es un morir para Dios, así como Cristo resucitado también resucitaremos con Él. Con nuestra esperanza está nuestra fe y tenemos que seguir confiando, lo que sí tenemos que hacer también es morir cada vez de nuestro egoísmo, de nuestros odios de nuestras indiferencias, de nuestras cosas que no son del reino de Dios, de todos aquellos signos que son anti-reino para que podamos resucitar y tener una vida plena, los signos de la resurrección son el gozo y la alegría, si realmente estamos gozosos y alegres por esa presencia salvadora de Dios en nuestra vida, es una señal de que Dios vive en medio de nosotros.
Hermanos, que hoy no nos dejemos robar la alegría del evangelio que seamos nosotros instrumentos de su amor y de su esperanza, que realmente vivamos como resucitados¿cómo es eso? Que vivamos realmente con gozo y alegría nuestra vida cristiana, que se note que estamos en una Pascua donde ya no hay llanto, dolor ni sufrimiento, sino lo que hay es vida y alegría en Cristo Jesús.
De verdad que este gran acontecimiento, este tiempo Pascual, lo vivamos como único y que vivamos así resucitados con nuestras ideas, que nos devuelva la esperanza de seguir creyendo y amando, que nos ayude realmente a vivir con alegría y gozo de seguir en este mundo, esperando que algún día experimentemos también la vida plena, el paso definitivo. Que las dificultades, los sufrimientos, son momentos pasajeros, que después del sufrimiento o la muerte viene la vida.



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