IV DOMINGO DE PASCUA (C)

“La vocación es un don precioso que Dios siembra en el corazón”

                                                           Lima 11/05/2025


Un año más para celebrar la jornada mundial de oración por las vocaciones.   Como siempre la figura que  reluce el día de hoy es el Buen Pastor. "Yo Soy el Buen Pastor", no es cualquier pastor, se refiere a Jesús como bueno, como pastor, no tiene que ver con el egoísmo, narcisismo o egolatría, ya que ese *YO SOY* nos favorece a cada uno de nosotros.

YO SOY EL BUEN PASTOR, aparece dos veces en el relato, y dice yo soy el buen pastor, no un buen pastor, quiere decir que hay otros pastores, pero que no son tan buenos, Él si es el buen pastor, el que es capaz de dar la vida por sus ovejas.  


Seguro que todos los cristianos reconocemos al Señor como buen pastor; lo que podríamos cuestionarnos hoy debe ser: ¿yo vivo y me comporto realmente como oveja del rebaño de Cristo? Es decir: ¿realmente vivo para los demás?; ¿estaría dispuesto a dar mi vida por ellos?; ¿me preocupo, en la medida en la que me es posible, de otras personas con las que no convivo, pero sé que necesitan mi ayuda? Espontáneamente, todos vivimos para nosotros mismos, antes que para los demás. Probablemente, esto es algo irremediable, porque nos impulsa  nuestro egoísmo original y nuestra naturaleza innata a cuidarnos a nosotros mismos.  Hagamos como Jesús, dar la vida por los demás, seamos auténticos pastores buscando aquellas ovejas que no están en el redil, que han perdido el horizonte de su vida.  


YO CONOZCO AL PADRE, conoce el Padre igual que el Padre lo conoce a Él, ambos se conocen, no son dos sino uno. Nosotros,  si queremos conocer a nuestro Padre Dios, tenemos que comenzar a reconocernos  como sus hijos.   Muchas veces no vivimos como hijos, sino como esclavos, y si vivimos como esclavos esas ataduras no nos dejan acudir al Padre, pero si nos liberamos por medio de su gracia y su amor, podemos acudir al Padre Dios igual que el hijo Pródigo.  Dios también conoce a sus hijos que vagan por el mundo como ovejas sin pastor, y  como buen pastor nos va a ir a buscar y nos va a desenredar de esas ataduras que no nos dejan ser libres como hijos de Dios.

Jesús a lo largo de estos días nos está diciendo que nadie viene a Él, si el Padre no lo atrae, el Gran Pastor es nuestro Padre Dios y Jesús se hace ese pasto verde, que se deja inmolar para dar la vida por  sus ovejas.  Ese Jesús pasto y  pastor ha venido para darnos vida en abundancia, para que ninguno se pierda, por eso es capaz de dejar las 99 e ir por ti y por mí que seguro somos ovejas perdidas.

YO DOY MI VIDA POR LAS OVEJAS, dar la vida por las ovejas nos genera siempre cariño, compasión, ternura, delicadeza; Jesús no actuó como un jefe dedicado a dirigir, gobernar o controlar. Lo suyo fue  dar vida, curar, perdonar, acariciar, vendar heridas. Sus gestos de amor y ternura es entregarse totalmente por nosotros: no había hecho sino entregarse, desvivirse, terminar crucificado dando la vida por sus ovejas. El que no es verdadero pastor, piensa en sí mismo, abandona las ovejas, evita los problemas y huye.


Para finalizar esta esta reflexión me gustaría hacer un llamado a los jóvenes, de un modo especial hoy por la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Jóvenes, Dios sigue llamando a una vocación de especial consagración, a jóvenes que sean capaces de pensar en los demás, que sean capaces de dar la vida por muchas personas, que viven alejadas y distanciadas por falta de ternura y cariño, jóvenes que sean capaces de arriesgar la vida por los demás, jóvenes apasionados por el evangelio, jóvenes bien dispuestos a consagrar su vida, no para subir un estatuto social o alimentar su narcisismo o egoísmo, que se encuentra muy presente en los jóvenes de hoy, sino que se abajen y lleguen hasta las periferias en donde están aquellas ovejas enredadas en escombros y malezas espinosas, que no son libres, que son esclavas de tantos errores que nos ofrece la sociedad hoy, que podamos ayudarles a liberarse de todo esto y que sean verdaderos hijos de Dios.  


En palabra del Papa Francisco: Queridos jóvenes, «la vida de ustedes no es un “mientras tanto”. Ustedes son el ahora de Dios» (Exhort. ap. postsin. Christus vivit, 178). Es necesario tomar conciencia de que el don de la vida exige una respuesta generosa y fiel. Miren a los santos y beatos jóvenes que respondieron con alegría a la llamada del Señor… Cada uno de ellos vivió la vocación como un camino hacia la felicidad plena, en la relación con Jesús vivo.

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