SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS
Sed Santos porque nuestro Dios es Santo Con la solemnidad litúrgica de todos los santos la Iglesia proclama la santidad anónima, pero no por ello menos eximia, de tantos hombres y mujeres que forman el séquito de Cristo. Esa gran muchedumbre que -según el vidente del libro del Apocalipsis- nadie podía contar. Pertenecientes a todas las razas y tribus y pueblos y lenguas: apóstoles, mártires, vírgenes, confesores, doctores, pastores, santos varones, santas mujeres (según la terminología del santoral)... Y aún podríamos añadir nombres de los diversos oficios y condiciones de vida, y la lista de santos y santas sería interminable. Los santos y santas anónimos son esos que nos han precedido en la tierra llevando una “vida corriente”, que nos estimulan con su ejemplo y que ahora interceden ante Dios por nosotros. “¿Será difícil ser santo?”, se preguntan algunas personas. La verdad es que lo difícil, difícil, es que la santidad -de existir- sea reconocida oficialmente. Para eso, debe p...